Protocolo de emergencia: Recuerdos de una tarde camino a Port-Ainé

La tercera etapa de la París-Niza camino de Mont-Brouilly fue cancelada debido a las inclemencias del tiempo y aplicando el nuevo protocolo de emergencia para condiciones climatológicas extremas introducido por la Unión Ciclista Internacional el 1 de enero de 2016. Ha sido la segunda ocasión que se ha tenido que recurrir al recién estrenado protocolo tras su aplicación en la Vuelta a Almería en febrero debido a los fuertes vientos.

Cuatro años han tenido que pasar desde esta aventura que vivimos en semejantes condiciones en la Volta a Catalunya de 2012 hasta hoy para que se vayan adoptando medidas, aunque para muchos quede aún camino por hacer. En el caso de hoy, dicen los que pedalean, ha llegado tarde y rozando el límite.

21 de marzo de 2012. Volta a Catalunya. Etapa 3: La Vall d’en Bas – Port Ainé

La tercera etapa de la Volta a Catalunya será recordada por unas condiciones meteorológicas extremas que sentenciaron la ya de por sí dura etapa reina situando precipitadamente su meta en el kilómetro 155 de 210 y que se saldó con la retirada de la mayoría de sus líderes y de más de una veintena de sufridos ciclistas.

Muchas horas antes de esto, en la salida en La Vall d´en Bas, la previsión meteorológica hacía temer una etapa de máxima dureza. Ante este panorama, corredores que no contaban con buena salud como Javi Moreno y Joan Horrach, Dani Navarro, Samuel Dumoulin, Grischa Niermann o el propio Alejandro Valverde tras su caída de ayer no tomaban la salida.

No hubo ni un kilómetro de los 155 recorridos en los que cesase la lluvia. Nada más comenzar, en el kilómetro 5 se producía una caída en la que se veían implicados un amplio número de corredores. Por lo que pudimos conocer más tarde, chocaron contra un autómovil estacionado en la carretera y se saldó con la retirada de Julian Dean (GreenEdge) y Frantisek Rabon (OPQS) y varios corredores cortados, entre ellos Sergio Pardilla, de Movistar e Ivan Basso de Liquigas.

Por fin se hizo la fuga, que más parecía tratarse de un trabalenguas: Carrara, Rohregger, Valdevelde, Cherel, Bardet, Tschopp, Ignatenco, Brajkovic, Soerensen, Golas, Kruwsyk y Kritskiy. A la vez nos iban llegando noticias de que la subida a Port Ainé estaba impracticable por lo que las máquinas quitanieve se habían puesto manos a la obra.

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Tiralongo y Zargari abandonan.

Radio vuelta no cesaba de informar sobre nuevos percances y abandonos prácticamente durante toda la etapa. Ninguno de los que estábamos dentro de la carrera hemos tenido un respiro. El fotógrafo de Sport Imagen abandonaba la moto e iba en el coche en el asiento trasero. Yo me debatía entre la hoja de dorsales, el libro de ruta, el portátil y sobre todo el móvil para intentar al menos informar todo lo posible vía twitter. El conductor apuntaba las indicaciones de dorsales que cantaba radio vuelta mientras manejaba las curvas como podía. A pesar de la información que nos iba llegando sobre el estado de los kilómetros finales y lo que íbamos viendo y llevaban acumulado los ciclistas, la organización informó de que la carrera continuaría por el recorrido previsto.

Algunas piedras se desprendían de la montaña a nuestro paso y caían sobre la nieve que cubría el asfalto en el descenso de Alp. Los abandonos continuaban. Damuseau, Bessy, Bille y De Haes. Las fotografías del estado de la meta se precipitaban en las redes sociales. Mientras tanto, Joan Horrach, en el autobús del equipo y por delante de los que íbamos en la carrera, avisaba de la presencia de hielo en la carretera de Port del Canto, el penúltimo puerto antes de la meta a 1730 metros de altitud y de un terreno impracticable.

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Lluvia, frío, viento, escapados con los dientes apretados, cubiertos de barro, ascensión durísima. Estómago encogido. Un espectáculo que angustiaba. Nos enteramos de que los helicópteros no podrían retransmitir la etapa. Tampoco las televisiones. Los fotógrafos que quedaban comenzaron a meterse en los coches. Los ciclistas se quedaron navegando solos en un mar de tempestades. La situación parecía insostenible; no sólo sufrían los ciclistas si no que tampoco se podría contar ese sufrimiento con todas las limitaciones que el tiempo estába poniendo a los medios de comunicación.

Las noticias seguían llegando según recuperábamos la señal. Abandono de Andy Schleck, Tiago Machado, Ben Hermans y TJ Van Garderen. Menos de cinco minutos después nos encontrábamos siguiendo a los escapados en el km 144 y la organización informó que la carrera se acortaba y la improvisada meta será en el km 155, cinco kilómetros antes de coronar el Port del Canto. Rápidamente adelantamos a los escapados y nos dirigimos a la nueva meta. Llegamos los primeros a un cruce. Dudamos de que fuese allí pero tampoco hay nadie a quien preguntar. Al divisar una moto de policía nos creímos salvados hasta que bajamos la ventanilla y para nuestra sorpresa es el propio policía el que nos preguntaba dónde era la nueva meta. Tras breves minutos de duda empezaron a aparecer vehículos y en una auténtica contrarreloj empezamos a colocar en medio de la nada los coches. Falta…¡la meta! Teníamos cinta adhesiva en el coche que aunque era gris como el asfalto, como la niebla y como el día algo apañaría.

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Llovía a mares. Entre coches y carretera nos movíamos los pocos medios que pudimos llegar, auxiliares, árbitros, organización…Los corredores fugados se precipitarron sobre la meta. Unos minutos más tarde lo haría el resto del pelotón. Luis Ángel Maté, del equipo Cofidis, me contaba más tarde entre lamento y risa atónita: “Al llegar a la meta que nos habían preparado los árbitros nos gritaban – “¡despacio! ¡despacio! Que tenemos que anotar los dorsales”- y se les oía: 24, 118, 73, 32…”. “Sólo faltaba alguien cantando “¡Bingo!” por ahí”, añadía con sentido del humor Joan Horrach.

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La victoria fue para el corredor de Astaná Janez Brajkovic, seguido por Michal Golas y Matteo Carrara que a pesar de haber llegado con más de 9 minutos de diferencia y de haber luchado acompañados de sus ocho compañeros de fuga en esta extrema etapa, la organización confirmaba minutos más tarde que por reglamento, los tiempos de esta etapa no contarían de cara a la clasificación general.

Se reaccionó mal y tarde. El anuncio del acortamiento de la etapa llegó a escasos diez kilómetros del nuevo final de la etapa, por lo que algunos corredores que habían abandonado podrían haber actuado de otra forma de haber conocido esta información con más antelación. El establecimiento de la nueva meta no permitió ni tan siquiera contar con las herramientas necesarias para poder dar por legítimo el orden de entrada de los corredores después de los agónicos 155 kilómetros recorridos. Pero sobre todo la decisión de dar por anulada la etapa hizo que aquel sufrimiento no mereciese para nada la pena.

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Era hora por fin de que se abriese el debate seriamente y se adoptaran posturas serias por salud, por seguridad pero también por dignidad y así cuidar este deporte, en ocasiones como estas, de chirigota y a años luz de otros deportes profesionales. Porque, ¿qué compensación hay tras una etapa como la de entonces en la que sus principales estrellas quedaron anuladas a falta de cuatro etapas para el final? ¿Cuánto compensa continuar con la carrera si la televisión, los fotógrafos y mayoría de periodistas no pueden informar sobre ella y el espectador no seguirla? ¿Hasta dónde se cree que llega la salud del ciclista que ni siquiera se tiene en cuenta?

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La moda eco del deporte

Por Laura Meseguer

“No es la apariencia, es la esencia.

No es el dinero, es la educación.

No es la ropa, es la clase.”

Coco Chanel

En enero de 2014 la moda de lujo y el deporte se daban la mano en la Semana de la Alta Costura de París. Durante el desfile de Raf Simons para Dior, el director creativo belga rompía moldes e introducía las zapatillas deportivas junto a sus vestidos de Alta Costura. Karl Lagerferld confirmaría la tendencia sobre la misma pasarela para Chanel con la top Cara Delevigne ataviada como la “novia sport”, luciendo unas zapatillas brillantes de deporte. Antes ya habían desfilado maniquíes con codilleras, tobilleras, mochila y zapatillas en todos los colores. Era oficial, la moda deportiva marcaría la tendencia en las próximas temporadas y así, firmas como Gucci, Ferragamo, Versace, Kenzo, Prada o Givenchi introducirían también el “prêt a sport” en sus colecciones.

En la moda está prácticamente todo inventado y cansados de revivals de los 60, 70 y 80, se han elevado a categoría de moda unas prendas que nunca lo han sido sino que eran prendas funcionales. En cierto modo es consecuencia del gusto por la vida sana y el deporte, tan de moda en los últimos años”, afirma la periodista Beatriz Miranda, redactora de “La Otra Crónica” en el diario El Mundo. Las deportivas brillantes de Chanel requieren 30 horas de trabajo artesanal y su precio ronda los 3.000 euros. La firma presentaba además sus veinte accesorios “sporty” entre los que se encuentran una bicicleta con alforjas de Chanel, una tabla de surf, un balón de baloncesto, esquíes, etc., al alcance de los bolsillos más exclusivos. Las previsiones hablaban de un aumento del 20% en las ventas de la colección estival de Chanel gracias a la línea deportiva fundamentalmente por sus zapatillas fetiche.

Sobre tejidos y prendas vintage

Miranda señala que así como la tendencia ha continuado en 2015, al menos en lo que a calzado se refiere, lo verdaderamente relevante de la inclusión del deporte en la moda son los tejidos, a los que las marcas deportivas y el deporte de alta competición dedican el 100% de sus esfuerzos.“Son los tejidos del futuro. Se hacen para resistir condiciones extremas por lo que son de muy buena calidad y resistentes. El neopreno, por ejemplo, es un tejido que se lava muy bien, aísla del calor y del frío y no requiere lavado”. Atendiendo a dicha tendencia, no es de extrañar que la multinacional sueca H&M encargase su colección cápsula de hombre y mujer para otoño-invierno al nortamericano Alexander Wang, conocido por su estilo deportivo y su gusto por la sastrería tradicional. Su línea va desde lo deportivo a lo urbano haciendo uso de materiales como el neopreno, polielastano y otros tejidos tecnológicos y prendas como mallas, pantalones cortos, tops, manguitos y perneras que recuerdan a las prendas compresivas, parkas, bolsas de gimnasia, shorts de boxeo, cinturones, vestidos, faldas y medias.

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Está sucediendo también en sentido contrario”, declara Juan Pablo Molinero, director de marketing del equipo Movistar. “Las marcas deportivas de toda la vida están creando colecciones de corte más urbano porque cada vez es más difusa la línea que separa la moda del deporte”. La inclusión de prendas deportivas en la moda cotidiana es una práctica que viene haciéndose desde hace años como las famosas zapatillas de Puma, inspiradas en la Fórmula 1, el polo de Lacoste, las Converse provenientes del baloncesto, las New Balance del atletismo, las Munich del balonmano, hasta un ejemplo más cercano como son las gafas espejo de Oakley en su modelo Frogskins que comenzó luciendo Joaquím “Purito” Rodríguez en el podio del Giro de Italia que estuvo a punto de ganar en 2012.

En el saber adaptarse radica el éxito de las marcas”, afirma Kiko García, Sports Marketing Manager de Oakley desde el año 2000. “En todos estos años he visto cómo la estrategia de Oakley se ha ido orientando a un deporte determinado. Los primeros años se identificaba con un tipo de deporte más radical como el surf, skate, BMX, etc. siempre adaptándose a las tendencias. La moda es un camino de ida y vuelta. Hay momentos en los que se recuperan cosas que ya se hacían hace años y hay otros en los que te tienes que ir a lo más tecnológico y novedoso”.

En el ciclismo, la épica del deporte unido a la tradición del mismo, ha hecho que las prendas retro hayan sido siempre objeto de deseo. Con la proliferación del ciclismo urbano, este gusto por lo vintage se ha convertido además en tendencia y muchas marcas comerciales han sabido ver el potencial de esta tribu urbana. ”Oakley aprovechó este gusto por lo retro con el 30 aniversario de la primera gafa deportiva de la marca, sacando una línea llamada ‘Heritage’ basada en recuperar los modelos que en su momento utilizó Greg LeMond como icono principal de la marca”.

Otra de las firmas líder en cuanto a diseño y alta calidad es la francesa Le coq sportif, a la que la tendencia vintage y sporty se les presenta como una oportunidad ya que llevan más de dos años apostando por ella en sus colecciones siempre fieles al chic francés. “Le coq sportif se caracteriza por ser una marca retro con una trayectoria histórica que la avala y que cuida hasta el último detalle, ofreciendo productos de alta calidad, seña de la marca desde siempre”, señalan desde su departamento de comunicación. Le coq sportif es el proveedor oficial de los maillots de los líderes en el Tour de Francia y Vuelta a España, así como en la cicloturista l´Etape du Tour. En L`Eroica, una cicloturista vintage que tiene lugar en la Toscana, la marca se reencuentra con su esencia: autenticidad, placer y valor. En su colaboración con la cicloturista, reedita el modelo Mérinos de aquellos primeros maillots de lana diseñados en los 50 para los corredores del Tour de Francia, y cuya estética está tan en boga estos días. El ciclista francés del equipo FDJ es su imagen de campaña.

En el ciclismo de competición es mucho más complicado hacer llegar cualquier tendencia por los intereses comerciales tanto de bicis, como de ropa y accesorios. Todos hemos visto que donde realmente hay potencial para mostrar la tendencia retro es en el ciclismo urbano, concluye Kiko García.

Mamil: Middle-aged men in lycra”

Más allá del ciclismo urbano, otro nicho donde abundan las barbas, las fixies y los hipsters, el gusto por la práctica del ciclismo ha hecho crecer una nueva generación fundamentalmente en Reino Unido, Australia y Estados Unidos, conocida como “Mamil”, acrónimo de Middle-aged men in lycra, (Hombres de mediana edad en lycra). Los “Mamil”, son hombres mayoritariamente entre los 40 y 60 años a los que les gusta montar en bicicleta dos o tres veces por semana, no escatiman en gastos a la hora de invertir en la mejor bicicleta y productos del mercado y en lucir ropa de ciclismo de buena calidad y con estilo. “Pertenecen al club de Strava, portan una Pinarello Dogma y lucen ropa de Rapha”, define el portal económico Bloomberg. Un nicho de mercado que no es nuevo pero al que las marcas han adaptado sus campañas de marketing debido a su crecimiento exponencial durante los últimos años. En Reino Unido comenzó a proliferar tras la victoria del ciclista con más estilo del pelotón Bradley Wiggins en el Tour de Francia, primer ciclista británico en conseguirlo, y tras los Juegos Olímpicos de Londres.

El ciclismo es el nuevo golf”, afirma Molinero. “Hay cada vez más gente con un poder adquisitivo medio-alto a la que le gusta practicar ciclismo. A esta gente no le vale una equipación cualquiera cuyo diseño sólo se basa en su funcionalidad técnica. Si han invertido mucho dinero y tienen un Jaguar en la puerta de casa esperándoles, tampoco quieren perder el estilo sobre la bicicleta”. Y un dato, en Estados Unidos, la práctica del ciclismo ha superado a la del golf como principal actividad de ocio, según un estudio de World Travel Market.

Ante esta creciente demanda de lujo, parece estar llamado el diseñador de moda británico Sir Paul Smith, apasionado del ciclismo, seguramente por su carrera frustrada como ciclista profesional al sufrir una caída mientras entrenaba cuando tenía 17 años. “Lo que perdió el ciclismo, lo ganó la moda”, se solía decir de él, hasta que poco a poco el mundo del ciclismo ha ido reclamando más y más los diseños del modisto. Basta con recordar los maillots del Giro de Italia en 2013 o los tres posters encargados por el gobierno británico para el pasado Tour de Francia que comenzaba en Leeds, para “remarcar la importancia cultural del Tour de Francia y su llegada a Reino Unido”, por nombrar algunos. Paul Smith presentó este año su primera colección de ropa ciclista denominada “531” en la que aúna el estilo urbano con ropa más propia de cicloturistas. Los precios oscilan desde los 125 euros por camiseta a los más de 400 por un chaleco. La campaña la protagoniza el ex ciclista escocés David Millar, un tipo con clase, rebelde, con aires de James Dean, con un pasado de éxito, excesos y dopaje y unos últimos años de clemencia. Aunque no se conocerían hasta años más tarde, Paul Smith, se ofreció a vestirle para el juicio en el que se le acusaba de haber utilizado sustancias dopantes en 2004 y tras el cual sería sancionado durante dos años. En 2012 volvió a vestirle para la presentación de su libro “Pedaleando en la oscuridad”, en el que Millar habla por experiencia propia de la época más oscura del ciclismo profesional y de su caída hasta lo más profundo del infierno.

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En ciclismo, en estilo y diseño, los británicos son cabeza de lista. Mientras Wiggins se consolida como imagen de marca de la firma Fred Perry firmando en 2015 su octava colección con un toque menos mod y más hipster, la marca ciclista Rapha surgida en 2004, se ha convertido en referente de estilo en todo el mundo. En 2013 se convirtió en diseñador y sponsor de la equipación del equipo Sky, el galáctico del ciclismo profesional, que hasta entonces vestía Adidas. En petit comité, Mark Cavendish, ciclista del Omega Pharma-Quick Step que antes militó en el equipo Sky, se reconoce como puente entre la marca británica y el equipo a finales de 2012. “¡Justo el año que me voy a Omega Pharma – Quick Step!”. El esprinter británico tiene gusto por el buen vestir y es muy meticuloso con la calidad de los tejidos de su equipación. Por ello, no duda a la hora de dar sus opiniones al equipo y tampoco es de extrañar que las Converse que comenzó utilizando acompañando el atuendo de OPQS en hoteles y traslados las terminase solicitando como uso común para todo el equipo.

La tecnificación en la alta competición

De la calle a la alta competición, en este caso concreto, el ciclismo, Juan Pablo Molinero, afirma que el diseño está limitado a la funcionalidad de la prenda. No se trabaja tanto el diseño como en prendas termo inteligentes, que mantengan la temperatura corporal, que sequen rápido, que pesen poco, que permitan evacuar el sudor y con materiales de última generación. En el deporte de élite lo que se necesita es eso. Con el diseño se puede jugar en la ropa que la acompaña: la ropa de hotel, para viajar, la sudadera…”. La firma escocesa Endura, es la proveedora de ropa del equipo ciclista navarro y su marca de la casa es precisamente la inversión en innovación y desarrollo, pilar de la compañía desde su creación en 1992. Para ello, el equipo humano de Endura, desde el departamento de ventas, marketing y directores de producto, son ciclistas y además trabajan codo con codo con ciclistas profesionales, para escuchar sus necesidades y recibir sus valoraciones.

En el pasado Tour de Francia, Le coq sportif personalizó los buzos de contrarreloj para los líderes de la carrera en todas sus clasificaciones, ofreciendo un servicio inédito con materiales altamente técnicos a una selección de potenciales líderes tras el paso de la carrera por los Alpes, a los que les tomarían medidas atendiendo a sus preferencias en cuanto a comodidad, rendimiento y estilo. A esto se sumó la producción de maillots de líder personalizados en función de las condiciones meteorológicas y físicas de cada etapa.

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Ante el nicho de mercado que supone el ciclismo, la marca española Taymory establecida en Mataró y líder mundial en triatlón con tan solo tres años de andadura, ha iniciado su incursión en el ciclismo sobre uno de los pilares fuertes de la compañía: la adaptación y desarrollo de prendas personalizadas, ante la profunda tecnificación y la alta demanda del ciclismo profesional y de los practicantes. Su colección va desde lo vintage a otra con colores flúo en el que se puede leer en el dorsal del maillot “Keep distance” (mantén la distancia) para alertar a los conductores.

En una dirección o en otra, moda y deporte se dan la mano para responder a los nuevos hábitos de vida saludables de la sociedad, en la que el Fitness ha evolucionado a un término más global, el Wellness, para promover un bienestar más allá de lo físico a lo psíquico y emocional, buscando el equilibrio y la vida sana y en el que la mujer tiene cada vez mayor presencia. Se abandonó el chándal y la camiseta de Ron Barceló para ir al gimnasio. Ahora la gente quiere ir tan bien vestida practicando deporte que para salir a la calle”, afirma Beatriz Miranda. Gustos, bolsillos y deportes que encuentran en las grandes firmas de lujo, firmas de ropa convencionales y marcas deportivas la respuesta acorde a su demanda.

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Ese laberinto llamado Tour de Francia

Segundo día de descanso en el Tour de Francia y se siente como si fuesen seis las semanas que cargamos en las espaldas. Siendo prácticamente el mismo trabajo, los mismos traslados y el mismo trajín que en las otras grandes vueltas, el Tour de Francia es tres veces más agotador que ninguna de ellas aunque tremendamente gratificante. El punto común para corredores y periodistas es el estrés -“la superviviencia”, como dice mi compañero Christian Chambres- derivado de la responsabilidad. El Tour es el tercer evento deportivo más grande del mundo tras los Juegos Olímpicos y el Mundial de Fútbol y ello nos exige a todos ser excelentes en nuestro trabajo, para estar al nivel de la carrera y de los millones de espectadores que nos ven cada día. Las audiencias internacionales de estos días en Eurosport hablan de cifras récord.

IMG_20150712_220837El Tour te atrapa. Aquellas vallas interminables que cada día vamos encontrando en el camino con un gerndarme que cruza los brazos y dice “fermé” (y es un “no” rotundo, aquí no se negocia), dan la sensación de acorralarte durante las tres semanas que dura la carrera, física y  mentalmente. Es difícil pensar en otra cosa que no sea el Tour. Igualmente complicado es intentar sacar la vista fuera de aquel laberinto y ver el escenario real sobre el que estás. Hace unos días me encontré en la zona mixta haciendo las entrevistas después de la etapa sobre un paso de peatones y bajo un semáforo. Otro día en la zona técnica había una parada de autobús. Kioscos, buzones de correo…Todo ello queda atrapado bajo la inmensidad del escenario del Tour y entre camiones, pasillos de vallas y fondos amarillos, desaparece. Miro con envidia a los vecinos asomados a sus ventanas observando todo el escenario en su conjunto. La misma sensación, pero a la inversa, tengo cada vez que cruzo la Plaza de Cibeles en Madrid. “Es curioso que en este trozo de asfalto han levantado los brazos Peter Sagan, Michael Matthews, John Degenkolb, Tyler Farrar…”. Y qué distinto parecía entonces.

Esas mismas vallas del Tour nos hacen entrar en bucle escuchando el mismo mensaje repetido cien veces. Lo gratificante de trabajar en un medio estrictamente deportivo es que se habla de la competición atajando los “dimes y diretes”. Así cuando te acercas a algún autobús para “hablar de la etapa de hoy”, recibes alguna cara de sorpresa. Parece que estos últimos días se ha hablado poco de ciclismo en el Tour.  En nada llegan los Alpes reclamando su protagonismo.

El Tour de Francia es un laberinto exigente pero delicioso. De nuestra habilidad (la de todos) e interés dependerá que el camino hasta París se convierta en una oportunidad y una nueva lección de vida. Eso sí, en mi caso recordaré más las experiencias, que los escenarios. ¡Que alguien me acerque una escalera para asomarme!

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¡Seguimos!

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El ‘Tour’ del pueblo

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Foto: Manualforspeed

Mientras el auxiliar del equipo Cannondale Garmin atiende a los corredores recién llegados a la meta, un hombre a viva voz pasa con su neverita ofreciendo helados. El público rodea a los corredores peleándose por su “caramañola” o bidón de agua y por conseguir una firma en su bandera argentina. Los niños corren de arriba abajo entre motos, organización, periodistas, comisarios, ciclistas y auxiliares en una meta reconvertida en gymkhana en la que entrevistar a Nairo Quintana se convierte en una cuestión de supervivencia en medio del caos y mientras a una le pasan un bebé de apenas dos semanas por encima de la cabeza para que sea bendecido por el propio colombiano. De fondo la samba y algún que otro fogonazo dan la bienvenida al ganador de la etapa en el podio.

No hay público más feliz que el de San Luis. El suyo no es amor exclusivo por el ciclismo, sino por la celebración y el acontecimiento de tener cerca a deportistas profesionales llegados de Europa. Algunos entendidos buscan a Cavendish y Nairo en cada salida de etapa aunque la gran mayoría venera a todos por igual, mezcla de admiración y desconocimiento. La gente es feliz.

“Es el Tour del pueblo”, me decía mi amigo Juan Curuchet, medallista olímpico en 2008 y actualmente Senador en Mar del Plata. No le falta razón. El Tour de San Luis es todo un acontecimiento en una provincia de la que se dice es un país en si misma. Una provincia estable con economía independiente, un pueblo acaudillado según cuentan los propios argentinos, contentos con un gobierno que tiene un gasto público del 49% y una inversión del 51%. El crecimiento es lento pero constante. Los negocios no quiebran, las mismas personas que nos atienden hoy en el hotel y comercios cercanos son las mismas que lo hacían hace cinco años. Reina la estabilidad en un país en el que precisamente ésta brilla por su ausencia.

El gobernador Claudio Poggi, del Partido Justicialista, es cercano a la gente. Su guardaespaldas personal, chófer y fotógrafo oficial son tres mujeres y con ellas llegó ayer acompañado a la cena que brindó a la prensa internacional. San Luis ha crecido a ritmo de este tour que celebra nueve ediciones. Carreteras, alumbrado, conexión a internet, hoteles…Desde aquella primera vez que cubrí la carrera en 2010 se han construido dos hoteles y ampliado el que nos acoge, todo para dar cabida a la caravana de la carrera ciclista más importante de Latinoamérica. Y aunque el nombre de San Luis llegue a cada rincón del mundo durante estos días, aquí se vive ajeno a su alcance y repercusión, disfrutándolo como si de una fiesta popular se tratase; un regalo para el pueblo.

Un paseo por el blog Manual for speed servirá para ilustrar este artículo a la vez que se disfruta de un punto de vista diferente del ciclismo.

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Se parte de cero

La primera mañana en San Luis, Argentina, leía en un teletipo de la Agencia EFE que había muerto el poeta argentino Arnaldo Calveyra, nacido en Entre Ríos, no muy lejos del vecino Uruguay, y fallecido en París a los 85 años de edad. “Googleando” por ahí me encontré con la última charla que impartió en el Museo de Arte Lationamericano De Buenos Aires (Malba) en el que compartía: “Hay que empezar siempre de nuevo. Yo creo de cero, practicamente. No hay una alegría que dure, en el caso de un trabajo así, de un trabajo, de cualquier trabajo. Porque siempre hay que ir a otra parte. Hay que vestirse de nuevo para salir de viaje”.

A las 18 horas se presentaba el ciclista colombiano Carlos Alberto Betancur puntual a nuestra cita en el hall del hotel Vista de San Luis. Su plante era distinto al de la última Vuelta a España. Una frescura propia de los que vienen (o vuelven) para comerse el mundo. “Quiero volver a ser yo mismo, volver a mi nivel”, decía liberando una sonrisa que llevaba meses sin aparecer. Atrás queda un año que comenzó de manera excelente con su victoria en Tour du Haut-Var y en la prestigiosa París Niza, confirmando la evolución lógica de los éxitos conseguidos en 2013 (tercero en Flecha Valona, cuarto en Lieja y quinto en el Giro de Italia). “Quería encontrarme con Contador en la Volta a Catalunya”, reconoce de aquellla primera parte de la temporada. Fue precisamente allí donde todo se torció debido a un citalomegavirus que le alejó de la competición refugiándose durante meses en su Colombia natal. Un tiempo en el que la presión de la prensa, los malentendidos con el equipo Ag2R (totalmente solventadas a día de hoy, afirma) y la falta de forma mermó sus ilusiones . El resultado en 2014 fueron 58 días de competición en los que 27 vinieron casi de castigo por parte del equipo. Se presentó en la Vuelta a Burgos antes de la Vuelta a España tras más de cuatro meses sin competir. “Hasta hubo veces que pensé en dejarlo”, afirma a sus 24 años este corredor todo terreno, uno de los pocos capaces  de plantearse ganar clásicas o carreras de una o tres semanas. “¿Sabe mujer  que durante esos meses en casa hubo sólo un par de corredores que se preocuparon por cómo estaba? Uno de ellos fue Alejandro Valverde. Me gusta mucho, mucho, mucho, mucho, pero no sólo como corredor sino por la gran persona que es“.

Durante más de una hora habla de manera abierta de lo que queda atrás, de lo que está por venir, de errores, de lecciones, de capacidades y de anhelos. “Quiero hacer las cosas bien, por mí el primero, no por demostrar nada a los demás”. Su entusiasmo contagia. Una charla reveladora que despierta las ganas  verle competir esta temporada 2015.

El viento puntano revuelve los árboles a nuestras espaldas a la vez que nos refresca. Vienen aires nuevos. Y el desparecido Calveyra, al que apenas conocía esta mañana, me ayuda a cerrar el día. “A la excelencia hay que ir y golpearle la puerta, es un trabajo de todos los días”.

** La entrevista completa con Carlos Betancur será publicada en la revista Pedalier

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Vietato introdurre biciclette. Relato de Julio Cortázar

Los-escritores-y-las-bicicletas--de-Julio-Cortazar-a-Tolstoi“Historias de Cronopios y famas”. 1962

En los bancos y casa de comercio de este mundo a nadie le importa un pito que alguien entre con un repollo bajo el brazo, o con un tucán, o soltando de la boca como un piolincito las canciones que me enseñó mi madre, o llevando de la mano un chimpancé con tricota a rayas. Pero apenas una persona entra con una bicicleta se produce un revuelo excesivo, y el vehículo es expulsado con violencia a la calle mientras su propietario recibe admoniciones vehementes de los empleados de la casa.

Para una bicicleta, entre dócil y de conducta modesta, constituye una humillación y una befa la presencia de carteles que la detienen altaneros delante de las bellas puertas de cristal de la ciudad. Se sabe que las bicicletas han tratado por todos los medios de remediar su triste condición social. Pero en absolutamente todos los países de esta tierra está prohibido entrar con bicicletas. Algunos agregan: (y perros), lo cual duplica en las bicicletas y en los canes su complejo de inferioridad. Un gato, una liebre, una tortuga, pueden en principio entrar en Bunge & Born o en los estudios de abogados de la calle San Martín sin ocasionar más que sorpresa, gran encanto entre telefonistas ansiosas o, a lo sumo, una orden al portero para que arroje a los susodichos animales a la calle. Esto último puede suceder, pero no es humillante, primero porque sólo constituye una posibilidad entre muchas, y luego porque nace como efecto de una causa y no de una fría maquinación preestablecida, horrendamente impresa en chapas de bronce o de esmalte, tablas de la ley inexorables que aplastan la sencilla espontaneidad de las bicicletas, seres inocentes.

De todas maneras, ¡Cuidado, gerentes! También las rosas son ingenuas y dulces, pero quizá sepáis que en una guerra de dos rosas murieron príncipes que eran como rayos negros, cegados por pétalos de sangre. No ocurra que las bicicletas amanezcan un día cubiertas de espinas, que las astas de sus manubrios crezcan y embistan, que acorazadas de furor arremetan en legión contra los cristales de las compañías de seguros y que el día luctuoso se cierre con baja general de acciones, con luto en veinticuatro horas, con duelos despedidos por tarjeta.

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Por los que vivieron un sueño efímero

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No me hizo falta revisar un viejo álbum de fotos para acordarme de todos ellos. A veces las exigencias del día a día dan un respiro para echar la vista atrás. Mis mejores recuerdos siempre me trasladan a la temporada 2010. En enero de aquel año, en el aeropuerto de Buenos Aires, me encontraba rodeada de los ciclistas del equipo Footon Servetto que iban a participar en el Tour de San Luis y a los que aún no conocía. Era mi tercera temporada en el mundillo ciclista, pero aún así era practicamente una recién llegada. Los días anteriores al viaje googleé a todos los que aún no había tenido oportunidad de conocer en las anteriores Vuelta a España en las que había trabajado. Me senté junto a Enrique Mata en el avión rumbo a Buenos Aires y en la cola del control de pasaportes pude poner cara al resto. Celis, David Gutiérrez Gutiérrez, Cheula, Valls y más tarde conocería a Rosendo, Ramírez Abeja, Gómez Marchante, Vázquez Hueso y Javi Moreno del equipo Andalucía CajaSur y Pacheco, De Segovia, García Rena y otros tantos ciclistas del equipo Xacobeo Galicia. Pocas veces he visto disfrutar tanto como lo hacían aquellos ciclistas. A pesar de que sus ambiciones  podían estar limitadas por los equipos y corredores más fuertes, vivían con auténtica devoción  y sobre todo ilusión el ciclismo. Siempre bromeando y sonriendo, a pesar del dolor de piernas o de las caídas.

Reviso con melancolía las fotos de aquella carrera que ganó Vincenzo Nibali y observo no sin cierta lástima que el 80% de aquellos corredores ya no se encuentra en el pelotón. Y eran todos tan jóvenes…Recuerdo aquellos meses de octubre y de noviembre en los que sentías su miedo por no encontrar equipo y la impotencia de sus compañeros y amigos del sector por no poder encontrarles un sitio. La desaparición de equipos, hasta la más reciente del Euskaltel, ha sido la peor criba para los sueños de muchos. La dureza del ciclismo va más allá del sufrimiento en la carrera o el sacrificio diario, y es que sólo unos pocos tienen el privilegio de decidir por ellos mismos cuándo retirarse.

Me pregunto qué habrá sido de muchos de ellos. Más allá de resultados o victorias, queda el recuerdo imborrable de aquellos buenos momentos, esos que en Wikipedia no figuran y que fui afortunada de poder vivir junto a ellos. Aprovecho la ocasión para desearles lo mejor a todos ellos. Estoy segura de que aunque fue corto les mereció la pena vivir aquel sueño.

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