Y llegó el espectáculo del Tour

“En el Tour no dejamos tanto lugar a la improvisación como en la Vuelta” me comentaba un colega de la organización francesa con cara sorprendida en 2008 durante aquel ensayo de toma de posesión del 49% de ASO sobre la carrera española.

Tantas veces había oído hablar del Tour de Francia, tantos años lo había seguido, que sentía como si ya hubiese colgado de mi cuello la acreditación amarilla. Sin embargo, en Rotterdam me encontré una ciudad fantasma al caer la noche, blindada al tráfico desde 48 horas antes, que se preparaba para recibir a la serpiente multicolor, y cuyo único tráfico era la música proveniente de las bandas orquestales, que como pregoneros municipales, anunciaban la llegada del Tour de Francia a tierras holandesas.

A la mañana siguiente era el pistoletazo de salida con un prólogo de 9 km, que discurría por aquellas calles que horas atrás carecían de vida y ahora apenas había espacio en su pavimento para albergar a los millares de fieles seguidores que abarrotaban cada centímetro de recorrido. El paso entre los autobuses de los equipos, donde los corredores ya calentaban en sus rodillos, se complicaba debido a la lluvia y la cantidad de gente que frenaba su paso para ver, muchos de ellos por primera vez, a los protagonistas dando pedaladas a ritmo de la música proveniente de sus ipods y recibiendo las últimas indicaciones de sus directores. No querían que la lluvia y las curvas estropeasen toda la preparación de muchos meses para la gran carrera.

Tras el 5,4,3,2,1 y la bajada de la rampa, daban comienzo tres semanas de duro trabajo, que de momento, el aliento del público y la grandeza del Tour, hacían olvidar. Sin duda daba comienzo el mayor evento deportivo, con permiso del Mundial que estas semanas centra la actualidad, y la gran fiesta del ciclismo.

No había conocido anteriormente una organización semajante a la del Tour de Francia. Bien es verdad, que tanto control y limitación, hace muchas veces de impedimento para poder realizar bien el trabajo. No sólo para los “plumitas”, los propios corredores del Footon, todos ellos debutantes en el Tour como una servidora, me comentaban entre risas la negativa que encontraron de los agentes de tráfico de Rotterdam para poder reconocer el circuito la tarde anterior al prólogo. “Pero somos corredores del Tour de Francia”. Tuvieron que abrir una valla a escondidas…

Todo tiene su lugar y cada persona su sitio. Donde no diga tu acreditación que puedas pasar, no pasarás nunca. Y tal compleja y preparada organización sostiene un inmenso espectáculo. Difícil tarea fue la de contar los patrocinadores que tienen presencia sobre el fondo amarillo. La caravana, que este año cumplía 80 años, abre paso dos horas antes la carrera. Cada sponsor está representado; azafatas y azafatos hacen volar su merchandising hacia las cunetas en las que el público se agolpa. Veinte kilómetros de espectáculo que aumentan las ansias del público porque llegue el pelotón. En el village de la salida mimos, gigantes, burbujas, artistas y muñecos, aportan fantasía dentro del desfile de los stands de patrocinadores, en los que las sillas portan el nombre de los vencedores del Tour y las fotografías de los momentos más sensacionales de ediciones anteriores cuelgan de sus vallas convertidas en paredes.

La inmensidad del Tour no sería la misma sin la dureza de su recorrido. La exigencia de la carrera es la misma que tienen los organizadores con todo el entramado de esta ceremonia de tres semanas. Tras poder conocerla de cerca son muchos los planteamientos que me vienen a la cabeza con nuestra carrera española. Me pregunto acerca del grado de exigencia en su organización, la falta de compromiso serio con no sólo sacarla adelante cada año, sino darle el valor que debe tener, aportar la energía suficiente para afrontar el problema de que cada vez este país cuente con menos seguidores en el ciclismo, en el problema que es la pescadilla que se muerde la cola, a menos dinero, menos patrocinadores, menos show, menos seguidores…Confío en que es una dura lucha y tarea la que hay por delante, sumada a la crisis económica por la que atraviesa España, pero sumando el esfuerzo de todos, e incluso, aunque no sea amiga de los monopolios, la ayuda de ASO, podremos y debemos devolver a la Vuelta a España a aquel lugar de prestigio del que nunca debió salir.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Tour de Francia

Una respuesta a “Y llegó el espectáculo del Tour

  1. marta

    me ha encantado ..!! aayy de imaginarme ahi jajaja lo has descrito parfectamentee!!!! aunque no he estado alli nunca pero ya me he hecho una idea de como esss!!! jajaja!!! besitooss!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s