La víspera del Tour

Apenas levantó la cabeza del libro en las dos, creía, pesadas horas que debía esperar en el aeropuerto de Charleroi a su acompañante para tomar rumbo por carretera a Rotterdam. En la ciudad holandesa iba a dar comienzo 24 horas después la prueba ciclista por excelencia, el Tour de Francia, y para ella suponía su estreno en la ronda francesa.

A pesar de que su edad aún se podía considerar lozana, 26 años, llevaba muchos de ellos en los que no pasaba un día sin mantener algún contacto con este deporte: noticias, conversaciones, redes sociales…trabajo y pasión en uno, ¿hay alguna dualidad que se pueda disfrutar acaso tanto como esta? Una pasión que había nacido sola, como el caso imposible de un castaño que nace en medio del desierto. Igual de absurdo, contrariado y extraño. Su vida, que iba entonces por otros derroteros, un día se encontró con un deporte sacrificado, incomprendido, necesitado, complejo en mucha mayor medida que lo que aparenta, un deporte épico, un deporte espectáculo.

Las dos horas se habían convertido en tres. Las 100 páginas que había impreso para el viaje de la traducción aún no editada de El Arte de Ganar, se le habían quedado cortas. Esperaba poder encontrar un hotel donde poder imprimir algunas más, aunque el ritmo frenético de la carrera, visitas posteriores a hoteles, etc., no le iban a otorgar otras horas libres como las que estaba disfrutando en el aeropuerto. Lo que sí tenía claro es que quería regresar con esa primera página del libro firmada por su autor.

Su día a día comenzaba con un repaso a las últimas noticias a primera hora de la mañana, conexión a Twitter para comprobar el estado de los últimos debates abiertos sobre recientes acontecimientos, actualizar con algún artículo interesante, una pregunta abierta o entrar en un nuevo debate. Con todo ello, comenzaba su jornada laboral. En los descansos solía organizarse para las próximas carreras a las que debía asistir, comentaba con los colegas del gremio, contaba a la familia nuevas anécdotas; una conversación, en la mayoría de los casos, unidireccional por la ausencia de réplica y debate, para lo cual volvía a las redes sociales. Su vida era ciclismo 24 horas. Las personas con las que se relacionaba, las informaciones que seguía, las lecturas que realizaba, los planes que organizaba, los viajes, que cubrían el trabajo y uno de sus mayores hobbies, terminaban convirtiéndose en lo más cercano a vacaciones que tendría en todo el año…Era un “sacrificio” que disfrutaba teniendo, que aportaba ciertas complicaciones a su vida diaria, privada y vistas profesionales hacia cualquier otro sector en mejores condiciones que ese. Nada le hacía sombra. Pero era feliz con ello.

Levantó la mirada de su portátil y observó a su alrededor. El aeropuerto de Charleroi era pequeño. Pensó en qué hubiese sido de ella sin esas 100 páginas y sin ahora su portátil para poder descargar las ansias por llegar a la gran carrera. El vuelo de su acompañante se estaba retrasando más de lo previsto. No importaba. De lo improvisado del momento le vinieron a la cabeza sus padres, siempre preguntándose, sin manifestarlo, cómo, a dónde, con quién y hasta cuándo viajaba su hija menor. La duda se había convertido en costumbre al viaje “aventura” como, creo, que clasificarían ellos, y alguna vez, quizás a última hora, antes de cerrar la puerta tras de sí, su madre le preguntaría “¿tendrás donde quedarte y no irás sola, no?”.

Con la sonrisa aún marcada tras este pensamiento, observó la salida del último avión empezó a reconocer rasgos más blanquecinos, rosados, pelirrojos, rubios…sí, este último vuelo tiene que venir de Dublín seguro. Creo que mi espera no se va a alargar más. De pronto sale alguno que despista y otro despistado buscando con la mirada. Tomamos rumbo a Rotterdam.

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2 comentarios

Archivado bajo Tour de Francia

2 Respuestas a “La víspera del Tour

  1. Nines

    Laura, me ha gustado mucho tu relato, te felicito porque al fin te has abierto tu blog. Espero leer muchos más y que te ayude en esta ilusión tuyo con el cliclismo.
    Te quiero. Besos.

  2. Manuel

    Ahora que truena la tormenta sobre Madrid, quiero ser el primero en comentar tu blog. Como todo lo tuyo, es valiente, arriesgado, temerario casi, con un poso romántico que te humaniza. Conociéndote, comprendo la inquietud de tus padres, que lejos de aplaudir tu aventura, que yo espero que te proporcione excelentes resultados personales y profesionales,quieren para ti la seguridad, el ancla en la realidad, la persistencia en el esfuerzo. Felicidades por tu blog y aunque no me conoces lo leeré a menudo para conocer tu verdadero rumbo. Ánimo, guapa.

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