Vollebak!!

Dicen los expertos y seguidores que hoy el súper héroe se ha convertido en hombre, que Lance Armstrong ha abandonado su pasado divino para acercarse a un presente más terrenal. La meta de la primera etapa de los Alpes, ha recibido más de diez minutos después del vencedor Andy Schleck, a una estrella apagada, que aún brillaba en la salida de la Station des Rousses, pero que tras tres caídas ha llegado fundida a Avoriaz. Mala suerte que se suele decir, pero a él le ha convertido en rey destronado,  en vieja gloria, en el veterano al que se le escapa el Tour. Un momento que tarde o temprano sabíamos que iba a llegar. Una imagen amarga, de fragilidad y flaqueza, que nunca gusta ver en los campeones de raza, tanto a simpatizantes como detractores. Una sensación extraña, de cierta melancolía que parecía marcar el final de una era. Pero de nuevo, uno vuelve a recordar lo que fue y sigue siendo, una leyenda viva y activa del ciclismo y al que alguna vez debemos agradecer  la recuperación de cierta esperanza y espectáculo en este deporte.

En estos días que estuve en el Tour, tuve la oportunidad de poder leer el libro de Johan Bruyneel, “El Arte de Ganar”, del que os dejo el fragmento sobre aquella imborrable ascensión de Lance Armstrong en Alpe d´Huez en 2001 que ayudó aún más a forjar al mito. La emoción e intensidad que transmite Bruyneel con este relato nos hace revivirlo desde el asiento de copiloto del primer coche de director. Un pequeño homenaje para rememorar momentos como estos que ha dado el americano a este deporte. En youtube tenéis las imágenes montadas con las de los sacrificados entrenamientos en condiciones bastante adversas que realizaron aquel invierno, que también recuerda el director belga en sus páginas.

“Mientras Lance luchaba por mantener el equilibrio en la bicicleta, de nuevo a punto de descolgarse del final del pelotón a medida que se empinaba la carretera de montaña, un equipo de televisión en motocicleta se colocó al lado del coche del equipo. Introdujeron un micrófono por la ventanilla abierta y, mientras conducía, oí cómo me preguntaban qué ocurría con nuestra superestrella.
Me encogí de hombros y dije:
—Sobrevivirá.

[…]
En el primero, el puerto de Madeleine, Lance iba hecho polvo en los pedales a la zaga de un pelotón menguante, impulsado cada vez más fuerte por Ullrich y su equipo.
Chechu Rubiera, uno de los pocos escaladores que nos quedaban en plenitud de condiciones, retrocedió desde donde se encontraba Lance y volvió al coche. Cuando lo vi por la ventanilla abierta en el lado del conductor, le dije:
—¿Cómo va la cosa?
Chechu echó un vistazo alrededor, con un gesto de inquietud en la cara, para asegurarse de que no hubiera otros corredores o medios en las proximidades. Estábamos solos, pero aun así se inclinó para asomar la cabeza. En un abrir y cerrar de ojos, una sonrisa aleteó en su rostro y desapareció.
—Va a salir volando —susurró Chechu—. Lance va a salir volando. Tranquilo.
Contuve la sonrisa.
—Perfecto —le dije. Con los ojos le hice señas de que volviese al pelotón.

[…]

Cuando nos acercamos al puerto de Alpe d’Huez, bramé:
—¡Lance!
Volvió pedaleando suave hasta el coche.
—Una cosa —le dije—. Cuando arranques, que sea vollebak.
Vollebak es un vocablo flamenco, mi lengua materna, una lengua que entienden muy pocas personas en el pelotón. Yo le había enseñado la palabra a Lance. Significa a toda máquina, al 110 por ciento, desplegando un esfuerzo excesivo. Tenía que reventar el Tour. Repetí:
—Vollebak. ¿Entiendes?
Cuando Lance está listo para abalanzarse, a veces adopta un semblante rapaz. Aquel día parecía rebosante de júbilo. Sonrió, le brillaron los ojos y, por un instante, se le cayó el disfraz de fatiga. Me dijo:
—Johan, vas a ver vollebak como nunca has visto vollebak.

Fue una escena muy bonita ver a Lance levantándose del sillín, pedaleando ya sin el menor resto de irregularidad, liberado de toda carga. Era agresión y gracilidad simultáneas, como el instante en que un guepardo se abate sobre una gacela. Así era Lance a pleno rendimiento, y nuestro plan en pleno apogeo. El Tour de Francia nunca había visto nada como este norteamericano, ni como nuestra estrategia.
Rubiera, Lance y Ullrich se abalanzaron por la carretera, distanciándose enseguida del resto de los corredores. De pronto Rubiera se retiró y apareció Lance en su lugar. Lance se volvió para mirar a Ullrich durante un lapso que, en tiempo de carrera, fue un largo interludio, pero tal vez sólo duró dos o tres segundos; precisamente a Ullrich, que hasta aquel instante creyó que iba camino de derrotar a Lance y ganar el Tour.
Entonces Lance salió disparado, como si quisiera arrancar las bielas de la bicicleta.
—¡Se ha descolgado! —grité extasiado al oído de Lance—. ¡Ullrich se ha descolgado!
Oía los comentarios en tono febril, pero sólo eran ruidos. Ante nosotros, la multitud de medio millón de fans se apartaba como el agua impulsada hacia ambos lados por la proa de una motora. Pero para mí todo era color y movimiento. Este momento, este acto de perfección deportiva, era todo lo que existía.
Lance alcanzó a Roux. Adelantó a Roux y luego elevó las manos, sumando su nombre a la lista de los que habían triunfado en la cima del legendario Alpe d’Huez.
Era el león del Tour de Francia, su patrón, su líder incuestionable”.

Johan Bruyneel, El Arte de Ganar.

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8 comentarios

Archivado bajo Tour de Francia

8 Respuestas a “Vollebak!!

  1. Sergio

    me ha encantado! mañana voy a por el libro. jejeje

  2. David

    me encanta como escribes, felicidades por tu blog

  3. Muchas gracias! Me alegro mucho!

  4. Increíble, enhorabuena.

    PD: “La meta de la primera etapa de los Pirineos” (Alpes)
    Un saludo

  5. Daniel Cana

    Hola. ¿Sabes si el libro se puede comprar en España? No lo encuentro…gracias!

    • Es una pena que no haya salido la traducción en español. De momento debemos conformarnos con la edición inglesa y esperar que alguna editorial se decida a editarlo. Espero que puedas encontrarlo, sino dímelo y te intento ayudar. Saludos!

  6. Nines

    Muy bien Laura, pero tienes que escribir más, no nos puedes hacer esperar tanto.Espero tu próximo comentario.
    Nines

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