Va por ustedes, afición

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Pedalier #53 ya a la venta

El fuerte sol en San Luis, aliviado por el indomable viento característico de la zona, anunciaba el inicio de la competición ciclista. Las fuertes tormentas eléctricas provocadas por las altas temperaturas respetaban el día e inundaban la noche. El Tour argentino volvió a reunir a los ciclistas con mayor renombre del pelotón internacional. Repitió Alberto Contador, Vincenzo Nibali, ganador de la edición de 2010; se estrenaron Peter Sagan, Thor Hushovd, Tejay van Garderen y Mark Cavendish que lucía por vez primera los colores de Omega Pharma Quick Step y conseguía la primera victoria de 2013 para el equipo belga. Al inglés se le veía feliz, relajado y más accesible que nunca en Argentina. “Yo me paro en un sitio, frente al control de firmas, y la gente se va dando el relevo para hacerse una foto conmigo”. Así hasta quince minutos. Brazo por encima y un recuerdo para siempre.

Y es que la esencia del Tour de San Luis se encuentra en su gente. Amable, cariñosa, atenta y cautivadora. Sin ser Argentina un país de gran afición y seguimiento ciclista -no hubo mención alguna de la carrera por parte de los medios nacionales- el Tour de San Luis es el evento del año para los puntanos locales y otros argentinos aficionados. Al hotel Vista, donde se aloja la organización, la mayor parte de los equipos y la prensa, una llega con ansia de encontrarse con los que ya forman parte de su círculo de amigos a pesar del océano que nos separa. Fuera se encuentran Adolfo y Luis Alberto periodistas argentinos que toman su mate caliente a pesar del calor veraniego. Dentro choco con la cándida mirada de los hermanos Curuchet, Juan y Gabriel, uno director deportivo de la prueba, otro presidente de la Unión de Ciclistas de la República Argentina. La cálida bienvenida continúa con Ricardo, el secretario; Federico, el fotógrafo con más chispa de toda la carrera; Carlos, el comisario; Pablo, el fotógrafo aventurero…Vidas dispares que se encuentran gracias al ciclismo una vez al año. Sin duda la historia más cautivadora es la de Sergio. Pequeñito, de piel curtida y morena, de mirada oscura y profunda, de una humildad difícil de encontrar al otro lado del charco, educado y siempre dispuesto, en 2010 se desvivía por ayudar en lo que fuese al equipo local. Recuerdo cómo por aquel entonces nos contó una tarde a mí y a un grupo de corredores, entre los que se encontraba Filippo Pozzato, que había tenido que pedir permiso para estar en la carrera ya que trabajaba en una funeraria cobrando a domicilio los servicios a las familias de los difuntos. Hasta el siempre jaranero Pozzato guardó silencio impresionado por la historia de Sergio, quien seguía contándonos que era un trabajo duro pero era un trabajo al fin y al cabo y sus ojos se llenaban de felicidad al volver a hablar del tour que pasaba por su tierra una vez al año. “¿Nos podremos hacer una foto más tarde, Pippo?”, concluía con la confianza que le había dado nuestra atención.

El Tour de San Luis no sería posible ni tan especial sin su gente. El ciclismo no saldría adelante sin la afición que espera en las cunetas, que se acerca a las metas, que lo sigue por Internet o que adelanta la comida para ver los últimos 50 kilómetros por televisión. Desgraciadamente, la generación ciclista de ahora se encuentra en deuda por lo que se hizo en el pasado. Toca curar la herida de los millones de seguidores que creyeron en lo que años más tarde se ha podido descubrir como una gran mentira. Google devuelve a la realidad tecleando en su buscador “caída de un mito”, y ofreciendo como primer resultado el rostro de Lance Armstrong. Y es normal que los seguidores estén dolidos. Los deportistas son los héroes del siglo XX y XXI, aquel guardián de la polis griega con atributos de filósofo y de guerrero, más próximo a lo divino que a lo humano. El deporte es la “religión de compensación” (Jorge Riezu, Filosofía y sociología, 1997) porque suple la carencia de valores en la sociedad actual. Superación, sacrificio, trabajo, constancia, compromiso, colaboración, respeto, lucha, entrega, exigencia y juego limpio. Tocará trabajar duro para librarnos de la sombra que ha oscurecido este deporte. Es un compromiso de todos. Y aunque muchos hayan perdido la fe por el camino, otorguémosle la confianza que reclama la actual generación del ciclismo profesional para hacer de este un deporte ejemplar y devolverle la dignidad que merece.

Son protagonistas de las páginas de Pedalier #53 Vincenzo Nibali, Thor Hushovd, Joan Horrach, Eloy Teruel, Australia y muchos más. Próxima semana a la venta.

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Click aquí para leer el sumario completo del número 53 de Pedalier.

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1 comentario

Archivado bajo Alberto Contador, ciclismo, cycling, Eloy Teruel, Gabriel Curuchet, Joan Horrach, Juan Curuchet, Lance Armstrong, Mark Cavendish, Pedalier Pro, Peter Sagan, Thor Hushovd, Tour de San Luis, Tour Down Under, Vincenzo Nibali

Una respuesta a “Va por ustedes, afición

  1. Muy buenos artículos, qué pena que no haya más adeptos a este deporte.. No se merece menos un deporte tan espectacular.

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