La oportunidad del Tour de Francia

¡Qué oportunidad la de descubrir cada año algo nuevo en este trabajo! Así llegó en julio mi primer Tour de Francia con Eurosport Internacional. Si bien ya había cubierto la carrera francesa en 2012, tan sólo un cambio en la acreditación que llevas colgada al cuello, permite ver la carrera desde muy diversos ángulos a la vez que te pierdes otros tantos. Un ejemplo: el apenas cruzarme con los compañeros de prensa escrita y de la radio en toda la carrera. Tal es la inmensidad del Tour que cada uno tiene su propio camino y lugar. Ya lo advertí por el último mail que recibí de Eurosport antes de llegar a París para comenzar la travesía hacia Leeds en el que se incluía en copia a más de veinte personas que trabajaríamos codo con codo en la carrera. Terminamos siendo treinta. Y es que el Tour es el Tour. El tercer evento más grande del mundo después de los Juegos Olímpicos y los Mundiales de Fútbol. Era bastante frecuente perderse entre los camiones de la zona técnica sobre un suelo cableado y en el que en cada carpa se hablaba un idioma diferente. ¡Bonjour! ¡Hi! ¡Ciao! ¡Hej der! ¡Hola! ¡Hallo!

cableado

El grupo de reporteros de la mañana lo formábamos Vincent Renault, periodista de larga experiencia cubriendo el ciclismo para Eurosport, y yo, acompañados por los cámaras Darryl Kibblewhite y Sam Guillemot, además de Josselin Riou. Josselin era el “runner” o “stagiere” como le llamábamos con cariño. Con 17 años, este ciclista y futuro periodista, ha tenido la oportunidad de vivir el Tour de Francia desde dentro, tener contacto directo con los ciclistas y jefes de prensa de los equipos y aprender -espero!- de los que formábamos parte de Eurosport. Cada mañana nos reuníamos en el village del Tour donde tienen presencia a través de sus carpas los patrocinadores de la carrera y donde puedes desayunar gracias a la selección de embutidos, dulces y frutas que ofrecen unos puestos como si de un mercado se tratase. Así, la preparación del día y la espera de la llegada de los autobuses de equipo se hace más llevadera. Allí, además de leer la prensa decidíamos las entrevistas que irían para la introducción del programa LeMond on Tour y las que irían en el directo durante la etapa. Las entrevistas, como pasa en todas las carreras, llegaban a última hora tras minutos y minutos de espera, y todas a la vez. Y es que al final las carreras se tratan de eso: horas de coche, horas de espera para minutos intensos de entrevistas.

Sale la etapa y de vuelta al coche no sin antes sacar la fotografía diaria “Playing with Greg Lemond” parodiando su imagen en los coches de Eurosport y que recogería el periódico Le Figaro en su web: Funny LeMond on Tour photos. Cada tarde el propio Lemond nos recibía en la carpa de Eurosport con su enorme sonrisa: “La foto de hoy  me ha gustado, aunque si fuese yo quien tuviese que hacerlas me pasaría mucho más”, confesaba tras haber visto la foto de mano de Kathy, su mujer. El matrimonio perfecto, les decíamos. En la mirada de ambos, un amor que parece haber surgido ayer, al igual que las risas que siempre les acompañan. Merecen un capítulo a parte al igual que todo lo vivido con ellos estos 25 días. Sin duda lo que más me ha llamado la atención es la admiración que despierta Greg Lemond en todo el mundo, sobre todo en los propios ciclistas. Cada corredor que vino a participar al programa tras la etapa, compartió fascinado la foto del momento en las redes sociales. Sin olvidar a Vincenzo Nibali, vestido de amarillo, recién proclamado ganador del Tour, y como el niño buscando la aprobación de los padres, preguntando entre bambalinas tras su entrevista en los Campos Elíseos, si a Greg le había gustado cómo lo había hecho en el Tour. Formidable.

Las tardes se pasaban en la carpa de la zona técnica por donde de vez en cuando se dejaba ver Sean Kelly en busca de café para su compañero comentarista Carlton Kirby. Durante los últimos kilómetros pasábamos a la zona mixta “Live TV” para las entrevistas tras la etapa y donde compartíamos espacio con la televisión danesa, noruega, inglesa y norteamericana. Dos preguntas cada uno y a rezar por que los corredores quisieran explayarse. Posteriormente los ciclistas serían entrevistados por el resto de televisiones sin señal en directo, radios y diversos medios impresos…un vallado interminable que a los corredores se les antoja eterno pero que responden de buen gusto, forma parte de la mayor carrera del mundo. Las noches, aquellas en las que no me quedaba en el hotel sin cenar fruto del agotamiento, se acompañaban de buen vino francés, foie y confit de pato y relajados reíamos recordando las anécdotas del día.

Casi quince días de lluvia, cuatro de barro, uno de frío y un par de mucho calor, han dado pie a todo tipo de anécdotas, muchas veces surrealistas en un escenario que es un show animado por el mejor público, un “circo” ambulante que se suele decir, y en el que realmente puede pasar de todo. Un lugar como ninguno para aprender y crecer profesionalmente, y si se tiene la misma suerte que nosotros, disfrutar con los compañeros de la aventura. ¡Nos vemos en La Vuelta a España!

 

 

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1 comentario

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Una respuesta a “La oportunidad del Tour de Francia

  1. Eres mi cyclerist preferida, y encima en persona eres un encanto. Enhorabuena por tu trabajo

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