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La moda eco del deporte

Por Laura Meseguer

“No es la apariencia, es la esencia.

No es el dinero, es la educación.

No es la ropa, es la clase.”

Coco Chanel

En enero de 2014 la moda de lujo y el deporte se daban la mano en la Semana de la Alta Costura de París. Durante el desfile de Raf Simons para Dior, el director creativo belga rompía moldes e introducía las zapatillas deportivas junto a sus vestidos de Alta Costura. Karl Lagerferld confirmaría la tendencia sobre la misma pasarela para Chanel con la top Cara Delevigne ataviada como la “novia sport”, luciendo unas zapatillas brillantes de deporte. Antes ya habían desfilado maniquíes con codilleras, tobilleras, mochila y zapatillas en todos los colores. Era oficial, la moda deportiva marcaría la tendencia en las próximas temporadas y así, firmas como Gucci, Ferragamo, Versace, Kenzo, Prada o Givenchi introducirían también el “prêt a sport” en sus colecciones.

En la moda está prácticamente todo inventado y cansados de revivals de los 60, 70 y 80, se han elevado a categoría de moda unas prendas que nunca lo han sido sino que eran prendas funcionales. En cierto modo es consecuencia del gusto por la vida sana y el deporte, tan de moda en los últimos años”, afirma la periodista Beatriz Miranda, redactora de “La Otra Crónica” en el diario El Mundo. Las deportivas brillantes de Chanel requieren 30 horas de trabajo artesanal y su precio ronda los 3.000 euros. La firma presentaba además sus veinte accesorios “sporty” entre los que se encuentran una bicicleta con alforjas de Chanel, una tabla de surf, un balón de baloncesto, esquíes, etc., al alcance de los bolsillos más exclusivos. Las previsiones hablaban de un aumento del 20% en las ventas de la colección estival de Chanel gracias a la línea deportiva fundamentalmente por sus zapatillas fetiche.

Sobre tejidos y prendas vintage

Miranda señala que así como la tendencia ha continuado en 2015, al menos en lo que a calzado se refiere, lo verdaderamente relevante de la inclusión del deporte en la moda son los tejidos, a los que las marcas deportivas y el deporte de alta competición dedican el 100% de sus esfuerzos.“Son los tejidos del futuro. Se hacen para resistir condiciones extremas por lo que son de muy buena calidad y resistentes. El neopreno, por ejemplo, es un tejido que se lava muy bien, aísla del calor y del frío y no requiere lavado”. Atendiendo a dicha tendencia, no es de extrañar que la multinacional sueca H&M encargase su colección cápsula de hombre y mujer para otoño-invierno al nortamericano Alexander Wang, conocido por su estilo deportivo y su gusto por la sastrería tradicional. Su línea va desde lo deportivo a lo urbano haciendo uso de materiales como el neopreno, polielastano y otros tejidos tecnológicos y prendas como mallas, pantalones cortos, tops, manguitos y perneras que recuerdan a las prendas compresivas, parkas, bolsas de gimnasia, shorts de boxeo, cinturones, vestidos, faldas y medias.

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Está sucediendo también en sentido contrario”, declara Juan Pablo Molinero, director de marketing del equipo Movistar. “Las marcas deportivas de toda la vida están creando colecciones de corte más urbano porque cada vez es más difusa la línea que separa la moda del deporte”. La inclusión de prendas deportivas en la moda cotidiana es una práctica que viene haciéndose desde hace años como las famosas zapatillas de Puma, inspiradas en la Fórmula 1, el polo de Lacoste, las Converse provenientes del baloncesto, las New Balance del atletismo, las Munich del balonmano, hasta un ejemplo más cercano como son las gafas espejo de Oakley en su modelo Frogskins que comenzó luciendo Joaquím “Purito” Rodríguez en el podio del Giro de Italia que estuvo a punto de ganar en 2012.

En el saber adaptarse radica el éxito de las marcas”, afirma Kiko García, Sports Marketing Manager de Oakley desde el año 2000. “En todos estos años he visto cómo la estrategia de Oakley se ha ido orientando a un deporte determinado. Los primeros años se identificaba con un tipo de deporte más radical como el surf, skate, BMX, etc. siempre adaptándose a las tendencias. La moda es un camino de ida y vuelta. Hay momentos en los que se recuperan cosas que ya se hacían hace años y hay otros en los que te tienes que ir a lo más tecnológico y novedoso”.

En el ciclismo, la épica del deporte unido a la tradición del mismo, ha hecho que las prendas retro hayan sido siempre objeto de deseo. Con la proliferación del ciclismo urbano, este gusto por lo vintage se ha convertido además en tendencia y muchas marcas comerciales han sabido ver el potencial de esta tribu urbana. ”Oakley aprovechó este gusto por lo retro con el 30 aniversario de la primera gafa deportiva de la marca, sacando una línea llamada ‘Heritage’ basada en recuperar los modelos que en su momento utilizó Greg LeMond como icono principal de la marca”.

Otra de las firmas líder en cuanto a diseño y alta calidad es la francesa Le coq sportif, a la que la tendencia vintage y sporty se les presenta como una oportunidad ya que llevan más de dos años apostando por ella en sus colecciones siempre fieles al chic francés. “Le coq sportif se caracteriza por ser una marca retro con una trayectoria histórica que la avala y que cuida hasta el último detalle, ofreciendo productos de alta calidad, seña de la marca desde siempre”, señalan desde su departamento de comunicación. Le coq sportif es el proveedor oficial de los maillots de los líderes en el Tour de Francia y Vuelta a España, así como en la cicloturista l´Etape du Tour. En L`Eroica, una cicloturista vintage que tiene lugar en la Toscana, la marca se reencuentra con su esencia: autenticidad, placer y valor. En su colaboración con la cicloturista, reedita el modelo Mérinos de aquellos primeros maillots de lana diseñados en los 50 para los corredores del Tour de Francia, y cuya estética está tan en boga estos días. El ciclista francés del equipo FDJ es su imagen de campaña.

En el ciclismo de competición es mucho más complicado hacer llegar cualquier tendencia por los intereses comerciales tanto de bicis, como de ropa y accesorios. Todos hemos visto que donde realmente hay potencial para mostrar la tendencia retro es en el ciclismo urbano, concluye Kiko García.

Mamil: Middle-aged men in lycra”

Más allá del ciclismo urbano, otro nicho donde abundan las barbas, las fixies y los hipsters, el gusto por la práctica del ciclismo ha hecho crecer una nueva generación fundamentalmente en Reino Unido, Australia y Estados Unidos, conocida como “Mamil”, acrónimo de Middle-aged men in lycra, (Hombres de mediana edad en lycra). Los “Mamil”, son hombres mayoritariamente entre los 40 y 60 años a los que les gusta montar en bicicleta dos o tres veces por semana, no escatiman en gastos a la hora de invertir en la mejor bicicleta y productos del mercado y en lucir ropa de ciclismo de buena calidad y con estilo. “Pertenecen al club de Strava, portan una Pinarello Dogma y lucen ropa de Rapha”, define el portal económico Bloomberg. Un nicho de mercado que no es nuevo pero al que las marcas han adaptado sus campañas de marketing debido a su crecimiento exponencial durante los últimos años. En Reino Unido comenzó a proliferar tras la victoria del ciclista con más estilo del pelotón Bradley Wiggins en el Tour de Francia, primer ciclista británico en conseguirlo, y tras los Juegos Olímpicos de Londres.

El ciclismo es el nuevo golf”, afirma Molinero. “Hay cada vez más gente con un poder adquisitivo medio-alto a la que le gusta practicar ciclismo. A esta gente no le vale una equipación cualquiera cuyo diseño sólo se basa en su funcionalidad técnica. Si han invertido mucho dinero y tienen un Jaguar en la puerta de casa esperándoles, tampoco quieren perder el estilo sobre la bicicleta”. Y un dato, en Estados Unidos, la práctica del ciclismo ha superado a la del golf como principal actividad de ocio, según un estudio de World Travel Market.

Ante esta creciente demanda de lujo, parece estar llamado el diseñador de moda británico Sir Paul Smith, apasionado del ciclismo, seguramente por su carrera frustrada como ciclista profesional al sufrir una caída mientras entrenaba cuando tenía 17 años. “Lo que perdió el ciclismo, lo ganó la moda”, se solía decir de él, hasta que poco a poco el mundo del ciclismo ha ido reclamando más y más los diseños del modisto. Basta con recordar los maillots del Giro de Italia en 2013 o los tres posters encargados por el gobierno británico para el pasado Tour de Francia que comenzaba en Leeds, para “remarcar la importancia cultural del Tour de Francia y su llegada a Reino Unido”, por nombrar algunos. Paul Smith presentó este año su primera colección de ropa ciclista denominada “531” en la que aúna el estilo urbano con ropa más propia de cicloturistas. Los precios oscilan desde los 125 euros por camiseta a los más de 400 por un chaleco. La campaña la protagoniza el ex ciclista escocés David Millar, un tipo con clase, rebelde, con aires de James Dean, con un pasado de éxito, excesos y dopaje y unos últimos años de clemencia. Aunque no se conocerían hasta años más tarde, Paul Smith, se ofreció a vestirle para el juicio en el que se le acusaba de haber utilizado sustancias dopantes en 2004 y tras el cual sería sancionado durante dos años. En 2012 volvió a vestirle para la presentación de su libro “Pedaleando en la oscuridad”, en el que Millar habla por experiencia propia de la época más oscura del ciclismo profesional y de su caída hasta lo más profundo del infierno.

Bradley 2015

En ciclismo, en estilo y diseño, los británicos son cabeza de lista. Mientras Wiggins se consolida como imagen de marca de la firma Fred Perry firmando en 2015 su octava colección con un toque menos mod y más hipster, la marca ciclista Rapha surgida en 2004, se ha convertido en referente de estilo en todo el mundo. En 2013 se convirtió en diseñador y sponsor de la equipación del equipo Sky, el galáctico del ciclismo profesional, que hasta entonces vestía Adidas. En petit comité, Mark Cavendish, ciclista del Omega Pharma-Quick Step que antes militó en el equipo Sky, se reconoce como puente entre la marca británica y el equipo a finales de 2012. “¡Justo el año que me voy a Omega Pharma – Quick Step!”. El esprinter británico tiene gusto por el buen vestir y es muy meticuloso con la calidad de los tejidos de su equipación. Por ello, no duda a la hora de dar sus opiniones al equipo y tampoco es de extrañar que las Converse que comenzó utilizando acompañando el atuendo de OPQS en hoteles y traslados las terminase solicitando como uso común para todo el equipo.

La tecnificación en la alta competición

De la calle a la alta competición, en este caso concreto, el ciclismo, Juan Pablo Molinero, afirma que el diseño está limitado a la funcionalidad de la prenda. No se trabaja tanto el diseño como en prendas termo inteligentes, que mantengan la temperatura corporal, que sequen rápido, que pesen poco, que permitan evacuar el sudor y con materiales de última generación. En el deporte de élite lo que se necesita es eso. Con el diseño se puede jugar en la ropa que la acompaña: la ropa de hotel, para viajar, la sudadera…”. La firma escocesa Endura, es la proveedora de ropa del equipo ciclista navarro y su marca de la casa es precisamente la inversión en innovación y desarrollo, pilar de la compañía desde su creación en 1992. Para ello, el equipo humano de Endura, desde el departamento de ventas, marketing y directores de producto, son ciclistas y además trabajan codo con codo con ciclistas profesionales, para escuchar sus necesidades y recibir sus valoraciones.

En el pasado Tour de Francia, Le coq sportif personalizó los buzos de contrarreloj para los líderes de la carrera en todas sus clasificaciones, ofreciendo un servicio inédito con materiales altamente técnicos a una selección de potenciales líderes tras el paso de la carrera por los Alpes, a los que les tomarían medidas atendiendo a sus preferencias en cuanto a comodidad, rendimiento y estilo. A esto se sumó la producción de maillots de líder personalizados en función de las condiciones meteorológicas y físicas de cada etapa.

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Ante el nicho de mercado que supone el ciclismo, la marca española Taymory establecida en Mataró y líder mundial en triatlón con tan solo tres años de andadura, ha iniciado su incursión en el ciclismo sobre uno de los pilares fuertes de la compañía: la adaptación y desarrollo de prendas personalizadas, ante la profunda tecnificación y la alta demanda del ciclismo profesional y de los practicantes. Su colección va desde lo vintage a otra con colores flúo en el que se puede leer en el dorsal del maillot “Keep distance” (mantén la distancia) para alertar a los conductores.

En una dirección o en otra, moda y deporte se dan la mano para responder a los nuevos hábitos de vida saludables de la sociedad, en la que el Fitness ha evolucionado a un término más global, el Wellness, para promover un bienestar más allá de lo físico a lo psíquico y emocional, buscando el equilibrio y la vida sana y en el que la mujer tiene cada vez mayor presencia. Se abandonó el chándal y la camiseta de Ron Barceló para ir al gimnasio. Ahora la gente quiere ir tan bien vestida practicando deporte que para salir a la calle”, afirma Beatriz Miranda. Gustos, bolsillos y deportes que encuentran en las grandes firmas de lujo, firmas de ropa convencionales y marcas deportivas la respuesta acorde a su demanda.

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Se parte de cero

La primera mañana en San Luis, Argentina, leía en un teletipo de la Agencia EFE que había muerto el poeta argentino Arnaldo Calveyra, nacido en Entre Ríos, no muy lejos del vecino Uruguay, y fallecido en París a los 85 años de edad. “Googleando” por ahí me encontré con la última charla que impartió en el Museo de Arte Lationamericano De Buenos Aires (Malba) en el que compartía: “Hay que empezar siempre de nuevo. Yo creo de cero, practicamente. No hay una alegría que dure, en el caso de un trabajo así, de un trabajo, de cualquier trabajo. Porque siempre hay que ir a otra parte. Hay que vestirse de nuevo para salir de viaje”.

A las 18 horas se presentaba el ciclista colombiano Carlos Alberto Betancur puntual a nuestra cita en el hall del hotel Vista de San Luis. Su plante era distinto al de la última Vuelta a España. Una frescura propia de los que vienen (o vuelven) para comerse el mundo. “Quiero volver a ser yo mismo, volver a mi nivel”, decía liberando una sonrisa que llevaba meses sin aparecer. Atrás queda un año que comenzó de manera excelente con su victoria en Tour du Haut-Var y en la prestigiosa París Niza, confirmando la evolución lógica de los éxitos conseguidos en 2013 (tercero en Flecha Valona, cuarto en Lieja y quinto en el Giro de Italia). “Quería encontrarme con Contador en la Volta a Catalunya”, reconoce de aquellla primera parte de la temporada. Fue precisamente allí donde todo se torció debido a un citalomegavirus que le alejó de la competición refugiándose durante meses en su Colombia natal. Un tiempo en el que la presión de la prensa, los malentendidos con el equipo Ag2R (totalmente solventadas a día de hoy, afirma) y la falta de forma mermó sus ilusiones . El resultado en 2014 fueron 58 días de competición en los que 27 vinieron casi de castigo por parte del equipo. Se presentó en la Vuelta a Burgos antes de la Vuelta a España tras más de cuatro meses sin competir. “Hasta hubo veces que pensé en dejarlo”, afirma a sus 24 años este corredor todo terreno, uno de los pocos capaces  de plantearse ganar clásicas o carreras de una o tres semanas. “¿Sabe mujer  que durante esos meses en casa hubo sólo un par de corredores que se preocuparon por cómo estaba? Uno de ellos fue Alejandro Valverde. Me gusta mucho, mucho, mucho, mucho, pero no sólo como corredor sino por la gran persona que es“.

Durante más de una hora habla de manera abierta de lo que queda atrás, de lo que está por venir, de errores, de lecciones, de capacidades y de anhelos. “Quiero hacer las cosas bien, por mí el primero, no por demostrar nada a los demás”. Su entusiasmo contagia. Una charla reveladora que despierta las ganas  verle competir esta temporada 2015.

El viento puntano revuelve los árboles a nuestras espaldas a la vez que nos refresca. Vienen aires nuevos. Y el desparecido Calveyra, al que apenas conocía esta mañana, me ayuda a cerrar el día. “A la excelencia hay que ir y golpearle la puerta, es un trabajo de todos los días”.

** La entrevista completa con Carlos Betancur será publicada en la revista Pedalier

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Por los que vivieron un sueño efímero

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No me hizo falta revisar un viejo álbum de fotos para acordarme de todos ellos. A veces las exigencias del día a día dan un respiro para echar la vista atrás. Mis mejores recuerdos siempre me trasladan a la temporada 2010. En enero de aquel año, en el aeropuerto de Buenos Aires, me encontraba rodeada de los ciclistas del equipo Footon Servetto que iban a participar en el Tour de San Luis y a los que aún no conocía. Era mi tercera temporada en el mundillo ciclista, pero aún así era practicamente una recién llegada. Los días anteriores al viaje googleé a todos los que aún no había tenido oportunidad de conocer en las anteriores Vuelta a España en las que había trabajado. Me senté junto a Enrique Mata en el avión rumbo a Buenos Aires y en la cola del control de pasaportes pude poner cara al resto. Celis, David Gutiérrez Gutiérrez, Cheula, Valls y más tarde conocería a Rosendo, Ramírez Abeja, Gómez Marchante, Vázquez Hueso y Javi Moreno del equipo Andalucía CajaSur y Pacheco, De Segovia, García Rena y otros tantos ciclistas del equipo Xacobeo Galicia. Pocas veces he visto disfrutar tanto como lo hacían aquellos ciclistas. A pesar de que sus ambiciones  podían estar limitadas por los equipos y corredores más fuertes, vivían con auténtica devoción  y sobre todo ilusión el ciclismo. Siempre bromeando y sonriendo, a pesar del dolor de piernas o de las caídas.

Reviso con melancolía las fotos de aquella carrera que ganó Vincenzo Nibali y observo no sin cierta lástima que el 80% de aquellos corredores ya no se encuentra en el pelotón. Y eran todos tan jóvenes…Recuerdo aquellos meses de octubre y de noviembre en los que sentías su miedo por no encontrar equipo y la impotencia de sus compañeros y amigos del sector por no poder encontrarles un sitio. La desaparición de equipos, hasta la más reciente del Euskaltel, ha sido la peor criba para los sueños de muchos. La dureza del ciclismo va más allá del sufrimiento en la carrera o el sacrificio diario, y es que sólo unos pocos tienen el privilegio de decidir por ellos mismos cuándo retirarse.

Me pregunto qué habrá sido de muchos de ellos. Más allá de resultados o victorias, queda el recuerdo imborrable de aquellos buenos momentos, esos que en Wikipedia no figuran y que fui afortunada de poder vivir junto a ellos. Aprovecho la ocasión para desearles lo mejor a todos ellos. Estoy segura de que aunque fue corto les mereció la pena vivir aquel sueño.

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Pedro Horrillo y 2666

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Recuerdo aquel 27 de abril, cuando hicimos un pequeño corro con Pedro Horrillo y el ex ciclista reconvertido en periodista, el holandés Thijs Zonneveld. Acababa de terminar la gala de clausura de la cuarta edición de la Mallorca 312, marcha cicloturista en la que estoy a cargo de la comunicación y el protocolo. A esa gala, a la que siempre llego atacada después de una semana intensísima de trabajo, le sigue la sensación de bienestar – ¡y que dure!- por que todo haya salido según lo esperado. Por eso bajar los tres escalones del escenario y encontrarme con Pedro y Thijs en el primer momento de relax en siete días, no podía ser más oportuno.

 Esas charlas tranquilas y amigables con alguien con quien tienes buena sintonía, son la ventana perfecta para desconectar del trabajo y volver a ser persona, más allá de periodista. Un café improvisado tras la salida de etapa, una charla en el hall del hotel…Los escenarios, eso sí, suelen estar bastante limitados. Aquella con Pedro y Thijs fue una de esas conversaciones que se agradecen y no se olvidan. Comencé preguntando a Thijs, alma mater del proyecto casi de ciencia ficción, sobre el punto en el que se encontraba la creación de una montaña en Holanda. Las conversaciones se hilaban unas con otras con naturalidad. Entonces Pedro echó mano a su móvil para mostrarnos las fotografías de la peregrinación que había llevado a cabo en otoño de 2012. “He cerrado el círculo”, nos explicaba, aunque aún quedaba mucho por entender. El 16 de mayo de 2009, camino de la meta de la octava etapa en el Giro de Italia, perdió el control de su bicicleta y cayó por el barranco en Culmine di San Pietro. Volvió a nacer. De aquella peregrinación, “una catarsis propia” en palabras de Pedro, hablo en un artículo bajo el nombre “Pedro Horrillo, el peregrino” en el número 61 de la revista Pedalier.

Sin embargo aquella peregrinación en la que se enfrentaría a sus miedos y se reencontraría a sí mismo, fue el final de un viaje que comenzó mucho antes. No fue un camino fácil y fue curioso descubrir, meses más tarde, tirando del hilo, que la llave para poder emprender aquel viaje se encontraba en la relectura de la novela póstuma 2666 del escritor chileno Roberto Bolaño. Un libro que había dejado a medias, en la página 656, en el asiento del autobús del equipo Rabobank antes de partir al control de firmas de la octava etapa en 2009 y al que estaba totalmente enganchado.

“La aclamada novela “2666” del escritor chileno, prematuramente fallecido, Roberto Bolaño fue el primer objeto personal que Pedro Horrillo pidió al despertar del coma en el Ospedali Riuniti di Bergamo. A pesar de la urgencia inicial, el libro permaneció en su mesilla de noche, incapaz de enfrentarse a él. Él mismo se daría cuenta en aquella camilla de hospital, que sería la llave que abriría la puerta a miedos y fantasmas pero a la vez el arma para cerrar heridas y proseguir con el viaje. Aún era pronto para ello”.

“[…] En la cama del hospital intentó continuar su lectura a partir de la página 656. “Leía un párrafo y la cabeza me volvía atrás irremediablemente, a la angustia y el dolor”. Un sufrimiento fruto de sus vivencias morfínicas en la UVI del hospital italiano, “tan reales como cualquier otro recuerdo de mi pasado”. No fue hasta que llegó a Pamplona, un par de meses más tarde cuando empezó a darse cuenta que todo aquello vivido durante semanas en el hospital, con personajes reales y que tanta angustia le provocó el sentirse en medio de un complot por la negación de todos, había estado inducido por la morfina y nunca había ocurrido realmente”.

Estos párrafos pertenecen al artículo “2666. El viaje de Pedro Horrillo”, que saldrá publicado en el noveno número de la revista holandesa Soigneur. Gracias a este encargo pude sumergirme en aquel “Universo Bolaño”, que denominó Pedro Horrillo. Hace un año yo misma apuraba las últimas páginas de 2666 entre San Pedro de Atacama y Santiago de Chile. En febrero de este mismo año, Pedro y yo mantuvimos una charla de más de tres horas en las que me invitó a revivir aquel viaje. Una historia apasionante, profunda e íntima. Y como ocurrió con el suyo, mi libro también continúa en mi mesilla de noche, “como un amuleto, un objeto fetiche”.

 

 

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Va por ustedes, afición

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Pedalier #53 ya a la venta

El fuerte sol en San Luis, aliviado por el indomable viento característico de la zona, anunciaba el inicio de la competición ciclista. Las fuertes tormentas eléctricas provocadas por las altas temperaturas respetaban el día e inundaban la noche. El Tour argentino volvió a reunir a los ciclistas con mayor renombre del pelotón internacional. Repitió Alberto Contador, Vincenzo Nibali, ganador de la edición de 2010; se estrenaron Peter Sagan, Thor Hushovd, Tejay van Garderen y Mark Cavendish que lucía por vez primera los colores de Omega Pharma Quick Step y conseguía la primera victoria de 2013 para el equipo belga. Al inglés se le veía feliz, relajado y más accesible que nunca en Argentina. “Yo me paro en un sitio, frente al control de firmas, y la gente se va dando el relevo para hacerse una foto conmigo”. Así hasta quince minutos. Brazo por encima y un recuerdo para siempre.

Y es que la esencia del Tour de San Luis se encuentra en su gente. Amable, cariñosa, atenta y cautivadora. Sin ser Argentina un país de gran afición y seguimiento ciclista -no hubo mención alguna de la carrera por parte de los medios nacionales- el Tour de San Luis es el evento del año para los puntanos locales y otros argentinos aficionados. Al hotel Vista, donde se aloja la organización, la mayor parte de los equipos y la prensa, una llega con ansia de encontrarse con los que ya forman parte de su círculo de amigos a pesar del océano que nos separa. Fuera se encuentran Adolfo y Luis Alberto periodistas argentinos que toman su mate caliente a pesar del calor veraniego. Dentro choco con la cándida mirada de los hermanos Curuchet, Juan y Gabriel, uno director deportivo de la prueba, otro presidente de la Unión de Ciclistas de la República Argentina. La cálida bienvenida continúa con Ricardo, el secretario; Federico, el fotógrafo con más chispa de toda la carrera; Carlos, el comisario; Pablo, el fotógrafo aventurero…Vidas dispares que se encuentran gracias al ciclismo una vez al año. Sin duda la historia más cautivadora es la de Sergio. Pequeñito, de piel curtida y morena, de mirada oscura y profunda, de una humildad difícil de encontrar al otro lado del charco, educado y siempre dispuesto, en 2010 se desvivía por ayudar en lo que fuese al equipo local. Recuerdo cómo por aquel entonces nos contó una tarde a mí y a un grupo de corredores, entre los que se encontraba Filippo Pozzato, que había tenido que pedir permiso para estar en la carrera ya que trabajaba en una funeraria cobrando a domicilio los servicios a las familias de los difuntos. Hasta el siempre jaranero Pozzato guardó silencio impresionado por la historia de Sergio, quien seguía contándonos que era un trabajo duro pero era un trabajo al fin y al cabo y sus ojos se llenaban de felicidad al volver a hablar del tour que pasaba por su tierra una vez al año. “¿Nos podremos hacer una foto más tarde, Pippo?”, concluía con la confianza que le había dado nuestra atención.

El Tour de San Luis no sería posible ni tan especial sin su gente. El ciclismo no saldría adelante sin la afición que espera en las cunetas, que se acerca a las metas, que lo sigue por Internet o que adelanta la comida para ver los últimos 50 kilómetros por televisión. Desgraciadamente, la generación ciclista de ahora se encuentra en deuda por lo que se hizo en el pasado. Toca curar la herida de los millones de seguidores que creyeron en lo que años más tarde se ha podido descubrir como una gran mentira. Google devuelve a la realidad tecleando en su buscador “caída de un mito”, y ofreciendo como primer resultado el rostro de Lance Armstrong. Y es normal que los seguidores estén dolidos. Los deportistas son los héroes del siglo XX y XXI, aquel guardián de la polis griega con atributos de filósofo y de guerrero, más próximo a lo divino que a lo humano. El deporte es la “religión de compensación” (Jorge Riezu, Filosofía y sociología, 1997) porque suple la carencia de valores en la sociedad actual. Superación, sacrificio, trabajo, constancia, compromiso, colaboración, respeto, lucha, entrega, exigencia y juego limpio. Tocará trabajar duro para librarnos de la sombra que ha oscurecido este deporte. Es un compromiso de todos. Y aunque muchos hayan perdido la fe por el camino, otorguémosle la confianza que reclama la actual generación del ciclismo profesional para hacer de este un deporte ejemplar y devolverle la dignidad que merece.

Son protagonistas de las páginas de Pedalier #53 Vincenzo Nibali, Thor Hushovd, Joan Horrach, Eloy Teruel, Australia y muchos más. Próxima semana a la venta.

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Click aquí para leer el sumario completo del número 53 de Pedalier.

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Celebrando ‘a mi manera’

[Artículo publicado el 5 de julio de 2012 en Festina. This is our sport. Enlace original: http://blog.festina.com/2012/07/celebrando-a-mi-manera%C2%B4/]

El libro de ruta mostraba en la página de la quinta etapa al recientemente retirado Robbie Mcewen alzando los brazos en la meta de Saint Quentin durante la cuarta etapa del Tour de Francia 2006. Dos días más tarde haría triplete en Vitré y entraría en meta emulando a Jim Carrey en “Dos tontos muy tontos” cuando, agitando sus brazos, fingía estar corriendo dentro del coche; “parece como si fuese a una velocidad increíble, Harry”, decía el personaje. Era una apuesta que había hecho con Levi Leipheimer en marzo de aquel mismo año, durante la Tirreno Adriático. “Levi me pidió que celebrase de alguna manera, pero especial, como en la película. Estará contento. Ahora me debe una”. Seis años más tarde, el segundo “running man” entraba en la meta de Boulogne-sur-Mer. Esta vez fruto de una promesa con sus compañeros de equipo, Peter Sagan celebraba su victoria recordando a Forrest Gump.

Los originales modos de vivir la victoria tienen amantes y detractores. La celebración en meta con arrogancia y mala educación se paga. Aunque no existe un libro de estilo sobre cómo celebrar una victoria ciclista, sí existe una norma protocolaria básica, que se vea el nombre del patrocinador.  Hay quien además decide tener un guiño con la marca que les apoya, señalando su maillot o incluso besándolo. “Yo quiero ganar una etapa en línea para hacer el gesto de atender el teléfono”, decía en tono distendido Xavi Tondo tras su victoria en la contrarreloj en San Luis. “¡Que eso ya lo ha hecho Cavendish!”, contestaba uno de sus compañeros de la escuadra teléfonica. Mark Cavendish ha sido uno de los habituales en dar color a sus celebraciones aburrido del clásico alzamiento de los brazos, a pesar de que en los últimos años se muestre más comedido. Desde el corte de mangas en el Tour de Romandía, a romper en llanto en el Tour de Francia hasta hacer el caballito en La Vuelta a España. Impulsivo como es, sus celebraciones son un estallido de emociones.

La originalidad y el talento tienen un riesgo. Puede ocurrir como con El Pistolero, Alberto Contador, cuyo famoso y repetido gesto de disparar al aire puede ser el más ansiado del año por los seguidores tras los meses de letargo pero puede por terminar de cansar al madrileño ante su más que previsible lluvia de victorias que está por llegar. También puede ocurrir que a riesgo de querer ser original en cada victoria el público demande más y se acaben las ideas. Ya se espera una tercera victoria de Peter Sagan en el Tour y otro nuevo festejo que supere al anterior.

Escudados bajo el mérito otorgado por entrar el primero en meta, emulan a Frank Sinatra en su “I did what I had to do…I did it my way” y su imagen pasa a ocupar un lugar preferente en el álbum de la historia del ciclismo. En la retina permanecerá la entrada en meta de Carlos Sastre en el Tour de Francia en 2003 con chupete en boca en dedicatoria a su hija; la de Juan Antonio Flecha en la misma edición del Tour haciendo honor a su nombre, preparando el arco con los brazos para lanzar la flecha; la dedicatoria en el Giro de Lombardía de 2006 de Paolo Bettini alzando los brazos y la cabeza al cielo dedicándole en un mar de lágrimas la victoria a su hermano recientemente fallecido o el disparo en la meta de los Mundiales de Stuttgart dedicado a los que lanzaron una campaña de desprestigio contra él…

Hoy en Saint Quentin ha ganado André Greipel por segundo día consecutivo, imponiéndose sobre Goss y Haedo. Y discreto  como son sus celebraciones, con los brazos en cruz, y un toque de humildad respondía con paciencia a la siempre presente pregunta sobre Mark Cavendish que hoy quedaba quinto, “no sé por qué siempre me preguntáis por Cavendish si ya he demostrado que puedo batirle”.

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Echar la vista atrás es bueno a veces

Hacía meses que tenía abandonado este blog. La falta de tiempo, que se suele decir. No falta razón, aunque siempre hay más. Leo mi última entrada y me doy cuenta que ha habido dos números más de Pedalier Pro publicados. Y es que la vida sigue…Me concedo por primera y única vez la licencia de hablar en primera persona en esta entrada de reencuentro con el blog abandonado. Estos son días de echar la vista atrás y hacer balance del año. ¿Terapia personal? ¿Mirar atrás en el tiempo? Intención de ser justa con lo que  este año me ha dejado.

El Tour de San Luis sirvió nuevamente para empezar el año de la mejor manera posible. La de 2011 será una edición que jamás olvidaré y amarrada a su recuerdo revivo tiempos mejores. Cada año corroboro que el Tour de San Luis es una carrera amuleto para mí. He conocido personas que han formado parte importante de mi vida; grandes amigos, relaciones verdaderas que en el día a día de la temporada ciclista cuesta estrechar. Además a partir de esta carrera me llegó la oportunidad de entrar a formar parte del equipo de Pedalier Pro; aquella revista que compraba en los kioscos y con la que disfrutaba tanto del particular y diferente modo de contar las historias del pelotón mundial. Me sentía muy relacionada con su línea editorial por lo que trabajar formando parte de este equipo comenzó siendo -y a día de hoy continua siéndolo- fácil y absolutamente gratificante. Una de mis primeras historias se llamaba “Reyes de la pista, Príncipes de la carretera”, un artículo que guardo con cariño y con el que aprendí mucho gracias a mi primera experiencia en la pista en los Mundiales de Pista de Apeldoorn. Esos días en la pista holandesa, me volví a juntar con mis compañeros argentinos, con la selección española y con varios nuevos conocidos para mí, compañeros de profesión de medios holandeses, belgas y alemanes y gracias a todos ellos aprendí a moverme y a conocer ese escenario tan diferente al de la carretera y la vez tan emocionante.


Tras la pista dí con otro nuevo terreno para mí: el cicloturismo. Gracias a la confianza previa de Arturo Sintes y posterior apuesta de Xisco Lliteras entré como parte del equipo de Mallorca 312, una prueba cicloturista alrededor de la isla que cada año ve aumentada su participación en respuesta a la calidad de la marcha. Otra nueva experiencia inolvidable, similar a ver los toros desde la barrera; una nueva forma de ver cómo se disfruta del ciclismo y es siendo partícipe de él, viendo a más de cuatrocientas personas subiéndose a la bicicletas decididas a disfrutar de cada pedalada y a enfrentarse a los momentos más agónicos.

La participación en VEO7 comentando el Giro d´Italia primero con Juanma Álamo y posteriormente con Carlos Castaño y José Luis de Santos también se presentó como una nueva y divertida experiencia;  otra vía más de aprendizaje y nueva apuesta personal que no hace más que aumentar mi lista de agradecimientos 2011. Comentamos en directo la victoria de Mikel Nieve en Gardeccia Val di Fassa . Llegó agosto y La Vuelta a España. Un año más FESTINA volvió a confiar en mí para cubrirla para su microsite El Ciclismo Palpita con Festina y para PDL Pro. Fueron veintiún días de muchísimo trabajo, actividad y con momentos muy intensos y difíciles. Si no fuese gracias a la organización y equipo humano de Festina para La Vuelta seguramente todo hubiese sido más difícil. Un año más y otra bonita experiencia vivida.

Tras La Vuelta me estrené en otra carrera, los Mundiales de Ciclismo en Copenhague. Da gusto trabajar en una carrera con una dimensión claramente internacional, con una organización perfecta y estricta y en una ciudad como Copenhague tomada por las bicicletas. Durante días en la sala de prensa se mezclaban las distintas lenguas de procedencia, nos poníamos por fin voz y gestos los que tanto nos habíamos comunicado por twitter y aún no nos conocíamos y me volvía a encontrar con mis compañeros holandeses de los Mundiales de Pista. Siempre es un placer conocer compañeros nuevos de profesión en cada carrera y conocer los medios para los que trabajan a la vez que se practican otros idiomas. Era impresionante observar las riadas de gente desde el repecho final donde Mark Cavendish levantó los brazos.

Por supuesto que ha habido más carreras, más personas y mucho más trabajo. Todos estos momentos no han hecho más que ampliar mi visión del ciclismo. Recuerdo a Chris Hoy, el imbatible campeón británico de la pista, cuyas piernas puede que tripliquen en dimensión las de André Greipel y las comparo con las de un escalador de ciclismo profesional de carretera y me sigue alucinando que sean atletas que practiquen el mismo deporte. ¡Cuántas caras tiene el ciclismo! Sin embargo, cuando toca hablar de pasión esta se convierte en un punto en común sea cual sea su modalidad. Recuerdo cómo vibraba el velódromo de Apeldoorn cuando Theo Bos se lanzó en la vuelta final en la prueba de Madison, o cada vez que Marianne Vos irrumpía en la pista. Recuerdo la emoción palpable de los cicloturistas en Mallorca; sus caras de atención e interés cuando hablábamos con ellos, cuando escuchaban en la conferencia a Óscar Pereiro, Pedro Horrillo y Miquel Alzamora y a sus familias animándoles en las cunetas de la carretera. Recuerdo la emoción de los ciclistas que participaban en la Vuelta a España a su llegada a País Vasco, refiriéndose a ella como la mejor afición del mundo. Veo a los ciclistas ilusionados con la temporada que entra, algunos estrenando equipo, todos recibiendo el material nuevo, otros estrenando calendario…Leo cada día a los seguidores de ciclismo hablando apasionadamente sobre su deporte y entrando en intensos debates en las redes sociales. Veo la pasión que mueve a los profesionales subirse día a día sobre su bicicleta.

 

Feliz 2012

Más sobre esa pasión:

http://www.pedalierweb.es

http://blog.festina.com

@Laura_Meseguer

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